Diagnóstico tardío de autismo: releer tu propia historia — Gisela Ramirez
Terapia para adultos autistas

Diagnóstico tardío de autismo: releer tu propia historia

Gisela Ramirez4 min de lectura8 July 2024

Descubrir que eres autista de adulto implica revisar cada etiqueta antigua. Demasiado sensible, difícil, vago. Mucho de lo que parecía fracaso era carga.

Quizá tengas un diagnóstico formal, lo bastante reciente como para seguir dándole vueltas. Quizá estés en una lista de espera que se alarga hasta el año que viene. Quizá simplemente lo hayas averiguado por tu cuenta, hayas leído lo suficiente y reconocido lo suficiente, y estés seguro. Las tres situaciones llegan a mi puerta, y las tres son bienvenidas, porque el trabajo no depende del papeleo.

Lo que comparten es una experiencia concreta: mirar atrás a una vida entera con un marco nuevo y verla de otra manera.

La pila de explicaciones antiguas

Los adultos autistas identificados tarde suelen llegar cargando con una pila de explicaciones anteriores que nunca acabaron de encajar. Demasiado sensible. Difícil. Vago. Maleducado. Ansioso. Arrogante. Frío. Intenso. Algunas te las dijeron directamente profesores, padres, parejas, jefes. Otras te las dijiste tú, porque eran las únicas palabras disponibles para lo que estaba pasando.

Cada una traía un veredicto. Demasiado sensible significaba que debías endurecerte. Vago significaba que debías esforzarte más. Maleducado significaba que estabas fracasando en algo que a los demás les resultaba fácil. Con los años, esos veredictos se acumulan en una idea de ti mismo como alguien que no da la talla, por razones que nunca lograste identificar del todo.

Qué cambia con el marco correcto

Coge la misma historia y léela con el marco de un sistema nervioso que procesa el mundo de otra manera. Demasiado sensible pasa a ser un entorno sensorial genuinamente desbordante. Vago pasa a ser el agotamiento de ejecutar una capa de traducción todo el día. Maleducado pasa a ser una respuesta literal a una pregunta que no era literal. Ansioso pasa a ser la respuesta acertada a un día de exigencias impredecibles.

Buena parte de lo que parecía fracaso resulta haber sido carga. El esfuerzo de enmascarar era enorme e invisible, así que lo que llamabas defecto de carácter o falta de ganas era a menudo lo contrario. El reencuadre es acertado, y cambia qué haces después, porque un problema de carga no se resuelve esforzándose más.

El duelo que hay en esto

A veces sorprende sentir duelo. Duelo por los años pasados con la explicación equivocada. Por el apoyo que no hubo porque nadie lo sabía. Por las relaciones que se rompieron por malentendidos que ahora tienen sentido. Por la versión de ti que podría haber existido con el marco correcto desde el principio.

Esto es una parte normal de la identificación tardía y merece espacio. Convive con el alivio, y las dos cosas no se cancelan entre sí. Cuando hay trauma real en la historia, y en muchos adultos autistas identificados tarde lo hay, el EMDR puede formar parte del trabajo, adaptado igual que todo lo demás.

Releer no es todo el trabajo

La relectura importa, y buena parte del trabajo inicial es exactamente eso: recorrer la historia con el marco correcto y dejar que los veredictos antiguos pierdan fuerza. Pero la carga que produjo aquel relato sigue estando en el presente. La oficina sigue iluminada como está iluminada. El día sigue exigiendo una máscara.

Así que el trabajo se mueve del pasado al presente: en qué consiste la carga ahora, qué partes son ajustables, dónde hace falta enmascarar y dónde es costumbre, qué límites serían realmente viables y qué palabras necesitas para pedir lo que necesitas. Lo que tratamos es la ansiedad, el agotamiento y el ánimo bajo que vienen de una vida cargando con más de lo que nadie veía, no el autismo en sí.

Cómo trabajo con esto

La terapia es TCC, aplicada de las formas que encajan con el pensamiento autista: concreta y explícita, con resúmenes y guiones por escrito, más tiempo para pensar, sin exigencia de producir una emoción a demanda y sin necesidad de contacto visual. Sesiones por vídeo, con la cámara apagada si lo prefieres. La primera sesión cubre qué te resulta útil y qué te resulta difícil, y construimos el trabajo alrededor de eso.

Soy terapeuta de TCC y EMDR, no un servicio de diagnóstico. No realizo evaluaciones de autismo, y puedo orientarte sobre dónde se hacen. Si ya tienes un informe diagnóstico, eres libre de compartirlo, e igual de libre de no hacerlo.

Si has empezado hace poco a releer tu propia historia y no sabes qué hacer con lo que estás encontrando, hay más sobre cómo trabajo con adultos autistas, incluidos quienes todavía esperan el papeleo.